El problema es que yo pierdo.

El problema no sos vos en si. El problema es quien soy yo cuando estoy con vos. El problema es que sé que al lado tuyo pierdo.

Me pierdo.

Pase todos y cada uno de mis muy cortos años construyéndome, armándome a como quiero ser, a como siempre quise ser: una mujer completa e irrevocablemente emocionalmente independiente.

Y con vos todo eso se va al mismísimo carajo. Vos me hablas y yo me pierdo. Vos opinas y yo me pierdo.

Vos no hablas...y yo me pierdo.

Y repito, no sos vos. Soy yo. Tan así como un cliché de Hollywood. El problema es que yo no quiero que mi vida sea igual a una película de Hollywood porque, en ese tipo de películas la gente se pierde; la gente renuncia a quien quiere ser por la mera posibilidad de estar con otra persona.

¿Es eso normal? ¿Estoy mal yo?

El otro día me puse a pensar que pasaría si nos diéramos una chance y debo decir que nada bueno salió de ese rejunte de escenas imaginadas; vos manipulandome y yo dejando que lo hagas.

Vos me hablas y a mi el mundo se me da vuelta.

Y con ese giro en 180° de mi mundo, el problema es que yo pierdo.