Nuevas categorías.

Mi psicóloga está actualmente de licencia por lo que se podría decir que estoy sobreviviendo all by myself en esta jungla a la que llamamos vida social, (no tengo idea si eso tiene sentido pero este es mi blog y todo es posible).

Como decía, no tengo psicóloga así que el trabajo de psicoanálisis me toca a mi, lo cual es sumamente riesgoso, en más aspectos de los que puedo enumerar. De vez en cuando éste psicoanálisis se nutre, también, de los comentarios de mis amigas. O amiga, en singular, ya que últimamente estoy depositando toda mi confianza sólo en una, (un beso a Alex; 50 puntos para Slytherin).

En mis ratos de riesgoso y riguroso auto-psicoanálisis me he detenido a pensar en todo lo que me rodea. Familia, vida académica, amigos y... ellos. Si. Porque desde la segunda quincena de Julio de 2014, se abrió una nueva categoría en mi vida, denominada: ellos.

Nunca fui una de esas chicas. Mi vida estaba (y está, no soy lo suficientemente afortunada como para hablar de ésto en pasado), tan cargada de problemas de todo tipo que para mi siempre había "algo más importante de lo cual preocuparse" que ellos.

Llevo aproximadamente veinte minutos intentando escribir y Sex And The City 2 me distrae ¿De qué hablaba? Ah, si. Ellos.

Ellos, ellos, ellos. Nunca me preocupe por ellos en mi toda mi muy poco adolescente adolescencia y de la nada tengo tres ellos en cuestión. No uno, ni siquiera dos. Tres. Tan distintos y tan... distintos. Casi digo "tan iguales" pero, ¿A quién quiero engañar? Son como un triángulo con tres ángulos escalenos. Ni siquiera hay un patrón.

O bueno, si lo hay... los odio. Los odio por abrir una nueva categoría en mi vida.